Que lindo sería rendirse por un rato
Qué lindo sería rendirse por un rato,
rendir la frente al peso del destino,
soltar la espada, el grito, el desatino,
y hundirse en lo más manso del relato.
Qué dulce el no pelear contra el mandato,
ni ser ejemplo, mártir o adivino,
sentarse a ver pasar el torbellino
sin timón, sin coraza y sin contrato.
Dormir sin ser vigía de la herida,
ser uno más entre los que no insisten,
cerrar los ojos… y que no duela el día.
Mas algo en mí, aunque el cansancio insista,
me grita que rendirse no es la vía…
y me levanta el alma, aunque resista.
